Marqués de Vizhoja y copas de vino en una mesa al atardecer

Por qué el verano y la primavera no son las únicas épocas en las que podemos disfrutar de un buen vino blanco

Está hasta cierto punto instalado en la cultura popular que el vino blanco es un vino para el verano y la primavera. Y, por supuesto, no es de extrañar que asociemos esta bebida a esas estaciones, ya que los vinos blancos destacan muchas veces por propiedades como su frescura o su ligereza que los hacen claramente idóneos para relajarnos en días calurosos y soleados. Sin embargo, esto no quiere decir en absoluto que el vino blanco sea menos apropiado para otros momentos del año, para los que puede ser igual de idóneo que para la época estival.

Frescura para desconectar de las obligaciones

Un vino blanco fresco como el Marqués de Vizhoja es perfecto para ser bebido con calma, sin ceremonia, para hacer un alto en el camino y descansar. Y esto no solo lo pide el verano, pues ahora que ya hemos vuelto a la rutina con la llegada del otoño, necesitamos más que nunca esos momentos de desconexión, de huir de las prisas. De pararnos a disfrutar del vino, a examinar sus propiedades para que nos inunde con sus olores, sus matices.

En cierto modo, no solo no es un vino que solo se pueda disfrutar en temporadas cálidas, sino que precisamente permite traer esas cosas buenas del verano, la frescura, los recuerdos, a cualquier otro día del año. Volver a esas tardes despreocupadas de picoteo con amigos a la sombra de unos árboles, a las vacaciones en la playa o en el campo, con solo abrir una botella y servirse con calma una buena copa. Cuando hablamos además de vinos con historia, como los de Bodegas Marqués de Vizhoja, ese efecto es doble, pues está intrínsecamente ligado a su tierra. A los campos del valle del Condado del Tea, a los paisajes gallegos, a pasear junto a las parras y ver las uvas crecer.

Maridajes para todos los gustos

Es bien sabido que el vino blanco marida con una buena variedad de alimentos que disfrutamos a lo largo de las cuatro estaciones. Por supuesto, combina de forma espectacular con pescados y mariscos, siendo especialmente célebres maridajes con, por ejemplo, el rodaballo. Y aunque, sin duda, relacionemos estos platos con el mar y los días soleados, los consumimos (y debemos consumir, dadas sus excelentes propiedades) a lo largo de todo el año. Y más, en tierras de tradición marinera como es la Galicia natal de Bodegas Marqués de Vizhoja.

Caldeirada de raya acompañada de Torre la Moreira

Pero claro, no solo los productos del mar son la combinación perfecta para unos vinos blancos frescos como los de Bodegas Marqués de Vizhoja. Son innumerables los platos que complementan la refrescante acidez de estos vinos, desde las carnes blancas como el pollo o el pavo a platos tan elegantes como el steak tartar, pasando por los arroces, los quesos o todo tipo de aperitivos, frutas y postres. De nuevo, otra razón por la que se trata de un vino perfecto para un tentempié, para un rato de desconexión con amistades o con compañeros de trabajo, algo tan necesario y buscado en cualquier momento.

Plato acompañado de Torre la Moreira y una copa de vino blanco

Un vino para celebrar

Marqués de Vizhoja junto a una copa, una vela y aperitivos

Al hablar de los alimentos con los que marida un buen vino blanco fresco, nos vienen a la mente de forma automática tantas celebraciones en las que estos productos son un elemento absolutamente central. Es imposible, por ejemplo, hablar de mariscos sin pensar en la Navidad, en reunirse con la familia y beber una buena copa de vino blanco mientras disfrutamos de unas buenas gambas, de unas cigalas, de una centolla. Son instantes de fiesta, de encuentros, de diversión, de calidez en medio del invierno, en los que comunidad, comida y vino son elementos absolutamente esenciales e inseparables.

Vino blanco para todo el año

Cabe destacar, además, que el vino blanco ofrece infinitas posibilidades y variedades, cada una con diferentes matices, sabores y puntos fuertes. Por ejemplo, aunque el vino blanco Marqués de Vizhoja es el producto insignia de las bodegas homónimas desde su nacimiento en 1968, estas también producen vinos amparados por la denominación de origen Rías Baixas como el Torre la Moreira, monovarietal elaborado exclusivamente con uva albariño, o el Señor da Folla Verde, un plurivarietal de albariño, loureira y treixadura. En los tres casos son vinos blancos, pero que se pueden diferenciar perfectamente entre sí por sus cualidades únicas derivadas de sus diferentes procesos de elaboración.

En definitiva, hay vinos blancos para todas las estaciones y para todos los momentos del año. Solo hay que saber cómo disfrutarlos y escoger siempre un vino de calidad, con una marca de confianza y respaldada por una historia, para asegurarse de que en cualquier circunstancia estamos eligiendo lo mejor.

Este artículo forma parte de nuestra colaboración «Las recomendaciones de Vizhoja» en Sabe Bien de La Voz de Galicia. Leer la publicación original del 15 de octubre de 2026.